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El nuevo papel del diseño

25 Ago 2009 , Karim Rashid , Artículos, Autores, 1 Comentarios

El nuevo papel del diseño


Karim Rashid

Diseñador Designer Dissenyador

Hoy en día, los diseñadores industriales abordan su trabajo desde una perspectiva diferente. Asistimos a la evolución de un diseño poético de productos basado en una gran abundancia de criterios complejos: la experiencia humana; consideraciones sociales, globales, económicas y políticas; o la interacción física y mental, la forma, la visión y la comprensión rigurosa de la cultura contemporánea. No obstante, la fabricación tiene en cuenta otro grupo amplio de criterios: inversión de capital, cuota de mercado, facilidad de producción, difusión, crecimiento, distribución, mantenimiento y servicio, resultados, calidad, planteamientos ecológicos y sostenibilidad. La combinación de todos esos elementos ha acabado por configurar nuestros objetos, por conformar nuestra estética, nuestra cultura física y nuestras experiencias humanas. Esas cuestiones son las que dan forma al negocio: a su identidad, a su marca y a su valor.
Pero, en la actualidad, el diseño industrial está cambiando y el papel del diseñador acusa la presión de tener que responder a un mercado basado en la imitación, que hace que el diseñador deje de ser necesario o que lo sea únicamente por vía de una implicación relativa en la superficie del objeto. En lugar de desempeñar un papel fundamental, su participación queda con frecuencia reducida a los aspectos visuales del diseño. En el periodo hiper-explosivo del siglo XXI, el papel político y social del diseño se ha vuelto evidente, anunciando una posición crítica frente al objeto y una celebración del mismo en tanto que infinitamente “inmaterial”. Las contaminaciones tradicionales de la metodología del diseño y una globalización del producto de consumo han puesto fin al lenguaje moderno del objeto. Con todo, el objeto se ha convertido en una apropiación infinita de su predecesor, en una clonación de clones que tiene lugar en paralelo a nuestra sustitución de valores espirituales por otros materiales y de lo original por lo simulado. El proceso de diseño va marcando el tiempo con obras que se convierten en los cimientos de otras dentro de un continuum conceptual que arranca del sujeto.
Los diseñadores deben implicarse en todo el proceso de diseño. Es sumamente importante que desempeñen un papel riguroso en la concepción de ideas y en la definición del valor del objeto, de su funcionamiento y de su existencia inteligible. A su vez, el diseño industrial debe adquirir una mayor visibilidad mediática que garantice su transición desde la condición de tema marginal a la de interés y aspiración comunes. Una mayor conciencia sobre el diseño generará una necesidad de participar más en el mismo, y el resultado será un paisaje de productos de mayor riqueza y relevancia. Aquí, el diseño incorpora los tres roles más importantes del negocio de éxito: calidad, servicio y fidelidad.
El debate banal en torno a la idea de que la forma sigue a la función pierde toda relevancia al plantearse productos sofisticados con temas complejos, componentes digitales e hiper-objetos cuasi mitológicos que precisan de muy poca interacción si es que requieren alguna. Por tanto, ¿qué forma daremos a esos objetos? Debemos regresar al sujeto como origen de la discusión – un lugar en el que estudiar significado y mito -. Los objetos inanimados carecen de significado – proyectamos sentido en los objetos -. El diseño es el estudio del sujeto que da forma a los objetos. La forma sigue al sujeto…

hr

Designs new role

Today, industrial designers approach their work from a different perspective.  A poetic design of products has evolved based on a plethora of complex criteria — human experience; social, global, economic and political issues; physical and mental interaction, form, vision, and a rigorous understanding of contemporary culture. However, manufacturing is based on another collective group of criteria: capital investment, market share, production ease, dissemination, growth, distribution, maintenance and service, performance, quality, ecological issues and sustainability. The combination of all of these components has come to shape our objects, inform our aesthetic, our physical culture, and our human experiences. These issues shape the business — its identity, its brand, and its value.
Industrial design today is changing, and the role of the designer is plagued by the pressure to conform to the knock-off marketplace, not being necessary in a knock-off marketplace, or by only being able to bring a level of involvement to the surface of objects.  Instead of having an instrumental role, their involvement is often limited to the visual aspects of design.  The political and social role of design has become apparent in the hyper-explosive period of the twenty-first century, the advent of a critical stance on and celebration of the object as an “immaterial” infinity. Traditional empoisons of design methodology and a globalization of the consumer product has brought an end to the modern language of the object. Yet the object has become an endless appropriation of its predecessor, a cloning of clones as we trade spiritual values for material values and originality for simulation.  The design process is marking time with works that become the foundation for other works via the continuum of concept from subject.
Designers must be involved in the abecedarian stage of development.   It is necessary that they play a rigorous role in the conception of ideas and in the definition the object’s value, performance, and intelligible existence. In turn, industrial design must become more visible in the media so that design may evolve from a marginal subject into a pedestrian interest and desire. Greater awareness creates the need for more design participation, and the result is a richer and more relevant commodity landscape.  Here, design engages the three most important roles of successful business – quality, service and loyalty.
The banal discussion around the notion that form follows function is completely irrelevant when considering sophisticated products with complex subjects, digital components, and nearly mythological hyper-objects that engage little interaction, if any. So how do we shape these objects? We must return to the subject as the origin of discussion — a place to study meaning and myth. Inanimate objects do not have meaning — we project meaning onto objects. Design is the study of the subject that informs the objects. Form follows subject…

hr

El nou paper del disseny

Hui dia, els dissenyadors industrials aborden el seu treball des d’una perspectiva diferent. Assistim a l’evolució d’un disseny poètic de productes basat en una gran abundància de criteris complexos: l’experiència humana; consideracions socials, globals, econòmiques i polítiques; o la interacció física i mental, la forma, la visió i la comprensió rigorosa de la cultura contemporània. No obstant això, la fabricació té en compte un altre grup ampli de criteris: inversió de capital, quota de mercat, facilitat de producció, difusió, creixement, distribució, manteniment i servei, resultats, qualitat, plantejaments ecològics i sostenibilitat. La combinació de tots eixos elements ha acabat per configurar els nostres objectes, per conformar la nostra estètica, la nostra cultura física i les nostres experiències humanes. Eixes qüestions són les que donen forma al negoci: a la seua identitat, a la seua marca i al seu valor.
Però, actualment, el disseny industrial està canviant i el paper del dissenyador acusa la pressió d’haver de respondre a un mercat basat en la imitació, que fa que el dissenyador deixe de ser necessari o que ho siga únicament per via d’una implicació relativa en la superfície de l’objecte. En lloc de tindre un paper fonamental, la seua participació queda sovint reduïda als aspectes visuals del disseny. En el període hiperexplosiu del segle XXI, el paper polític i social del disseny s’ha tornat evident, anunciant una posició crítica davant l’objecte i una celebració del mateix com a infinitat “immaterial”. Les contaminacions tradicionals de la metodologia del disseny i una globalització del producte de consum han posat fi al llenguatge modern de l’objecte. Amb tot i això, l’objecte s’ha convertit en una apropiació infinita del seu predecessor, en una clonació de clons que té lloc en paral·lel a la nostra substitució de valors espirituals per uns altres materials i d’allò original per allò simulat. El procés de disseny va marcant el temps amb obres que es converteixen en els ciments d’unes altres dins d’un continuum conceptual que arranca del subjecte…

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1 Comentarios

10 Diciembre 2009 12:41

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[...] encontrar textos de destacadas figuras del diseño internacional, Erwan Bouroullec, Michael Bierut, Karim Rashid, o Milton Glaser, así como las aportaciones nacionales de Enric Jardí, André Ricard, Andreu [...]

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