24 Ago 2009 , Ana Yago , 3 Comentarios
Los domingos huelen a pollo asado
Cierra los ojos y piensa en un domingo de hace veinte o treinta años…
Quizá no tomaras pollo asado, pero si paseabas por Valencia notabas como el aire estaba impregnado de ese olor. Había multitud de puestos por todas partes, como las castañas asadas o las luces en Navidad. Los sentidos asocian significados inconscientemente que permanecen en el recuerdo. Pero no en las calles. Al menos, no como antes. Y es que, aunque ahora los domingos huelan a todo tipo de comida para llevar, a mí me siguen oliendo a pollo asado.
Esa complicidad evocadora es la que necesita cualquier producto o marca. Y ese es el trabajo del comunicador. Los diseñadores somos comunicadores. Conseguir que la identidad de una empresa, o su producto, entre en la mente del consumidor y se quede allí. Se convierta en parte de sus recuerdos porque sea capaz de conectar, evocar o motivar.
