25 Ago 2009 , Carmen Baselga , 0 Comentarios
El proceso proyectual: interior de interiores
Es el baile de los vampiros y te presentas con la cara lavada y el cuello desnudo que dice “muérdeme”. Pero no te importa, sabes bien lo que vas a hacer. Conoces el ritual y sabes que tiene que ser así. Tu objetivo implica pasar por este trance y te sometes. Te entregas irremediablemente, entregas tus armas y vendes tu talento no al mejor postor, sino al impostor que decide jugar a ser nosotros. Y tú tan contento en tu papel de diosecillo. Te han llamado y, de momento, eso es lo que importa.
