Humanidad, tecnología, naturaleza e información espacial componen la mezcla perfecta del diseño actual y futuro.
En nuestra opinión, la Humanidad constituye la esencia del diseño con sentido que implica grandes dosis de escucha y capacidad de ofrecer respuestas a preguntas y de experimentar y observar cuáles son las necesidades, los deseos, las relaciones, las culturas, etc.
24 Ago 2009 ,
Andrea Balboni , 0 Comentarios
Hasta la fecha, mi experiencia londinense refleja la historia del diseño gráfico del lugar. Desde los años treinta o incluso antes, los diseñadores británicos han dirigido la mirada tanto al continente europeo como al otro lado del Atlántico en busca de guías para el diseño gráfico. En Gran Bretaña, he comprobado que se dedica una gran cantidad de estudio al marketing: a la definición precisa del mercado-objetivo y a la mejor forma de llegar a él. Pero, al mismo tiempo, hay un impulso real para crear obra compleja, sorprendente en lo visual y desafiante en lo conceptual. Y, aunque existe un proceso creativo muy definido que permite al profesional trabajar con eficacia, rara vez se sacrifica la calidad en el contenido y en la ejecución.
24 Ago 2009 ,
André Ricard , 1 Comentarios
Los objetos útiles que hoy constituyen los instrumentos básicos de nuestro entorno cotidiano -una silla, un tenedor o cualquier otro enser o herramienta doméstico- se han instituido como una suerte de “géneros” que han alcanzado su identidad actual tras un largo proceso de evolución facilitado tanto por las enseñanzas de su elaboración como por las extraídas del propio uso. Al igual que las especies animales, todo partió de una idea inicial burda e incompleta, que fue depurando sus prestaciones y su forma hasta alcanzar la perfección forma/función que tienen hoy. Poseen estos objetos una perfección formal tan equilibrada que ya resulta difícil, por no decir imposible, mejorar la función de uso que nos prestan.
24 Ago 2009 ,
Alice Rawsthorn , 0 Comentarios
¿Qué es diseño? Se trata de una pregunta aparentemente simple pero muy difícil de responder. Piénselo el lector y se dará cuenta del porqué. En inglés, la propia palabra “design” tiene varias funciones. Es un verbo y al mismo tiempo un sustantivo, por lo que el vocablo design alude a la práctica del diseño pero también a su proceso de creación además de el resultado final del mismo. ¿Confundido? No me extraña. Una frase acuñada por el historiador estadounidense del diseño John Heskett podría ayudar a despejar dudas: “Diseño es la producción de un diseño para diseñar un diseño”. A ello podría haber añadido una cuarta acepción del sustantivo diseño: el uso en el inglés del siglo XVII de la palabra design para referirse a un ‘plan malévolo’.
20 Ago 2009 ,
Alberto Corazón , 1 Comentarios
El asunto preocupante es que, cuando creíamos que el diseño ya estaba ubicado entre las disciplinas que enriquecen e iluminan el modo en que nos relacionamos con lo que nos rodea, advierto con disgusto y rabia, que la percepción y comprensión de lo que hacemos los diseñadores regresa a tiempos que parecían superados. En mi ingenuidad había creído que cuando hablamos de diseño en el siglo XXI hablábamos ya de un ejercicio inteligente y que diseñar exigía conocimiento. El diseño comenzaba a incorporarse a las diplomaturas universitarias y tendría que aspirar, entonces, a convertirse en una disciplina del conocimiento. Estando últimamente un poco alejado de inauguraciones de eventos y de copas para celebrar presentaciones, no me daba cuenta de que cada vez que expresaba estas preocupaciones comenzaba a hacerse un vacío a mi alrededor. Hasta que hace unas semanas un colega compasivo me hizo entender que las cosas iban por otro lado, que no me enteraba del “cambio de paradigma” y que, además, me estaba convirtiendo en un aguafiestas. Es decir, que no he entendido el “buen rollito”, porque los medios de comunicación vuelven a ofrecernos una imagen de nuestro trabajo como de un ejercicio esteticista, banal y ridículamente narcisista. La modernidad parece estar asentada en la consigna de que los objetos deben ser ostentosamente inútiles y la comunicación gráfica ilegible. Si no se respetan estos axiomas uno es expulsado de la modernidad.